Reabren el Callejón del Beso en Guanajuato

El alcalde de Guanajuato, Alejandro Navarro Saldaña, reabrió el Callejón del Beso después de que fuera clausurado por disputas entre vecinos y locatarios.

Trabajadores municipales retiraron los tablones con los que el sitio había sido clausurado y procedieron a la reapertura al público del emblemático lugar.

Durante el cierre, se realizaron trabajos de mejora como cambio de alumbrado, pintura y quitar algunos elementos que estorbaban.

La Dirección de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial municipal colocó el miércoles vallas de madera y carteles que decían “suspensión de obras como medida de seguridad”.

Días antes, el alcalde Alejandro Navarro manifestó que el conflicto entre los propietarios de los dos balcones icónicos de la mencionada y los fotógrafos daban una mala imagen a la ciudad y “en lugar de ser la imagen de unos enamorados, es la de unos cuantos dándose unos moquetes“.

Apenas el viernes, en el espacio de Joaquín López-Dóriga en Radio Fórmula, el alcalde indicó que esperaba que la situación se resolviera lo más pronto posible, pues el miércoles inicia la edición 50 del Festival Cervantino.

Prácticamente todo el año tenemos gente, los vecinos del callejón del beso, tanto de la casa de Ana como de Carlos que son los dos personajes que se dan el beso en el balcón, pues no se ponen de acuerdo con los fotógrafos y los guías de turistas y optamos por clausurar el Callejón del Beso unos días como medida en lo que logramos ponernos todos de acuerdo, esperamos resolverla en los próximos días porque el miércoles comienza la 50 edición del Festival Cervantino y queremos que esté abierto para que todos los visitantes de diferentes partes del mundo puedan ir a darse el beso”, señaló.

La leyenda del Callejón del Beso señala que si una pareja visita el sitio y se da un beso en el tercer escalón, será feliz por un periodo de siete años.

Una historia relacionada con el callejón cuenta el romance entre Carlos y Ana, esta última hija de un padre que deseaba casarla con un noble. Al enterarse de la relación con Carlos, un minero, el hombre encierra a su hija en un domicilio

En respuesta, el hombre decide mudarse a la vivienda de enfrente, que tenía un balcón que daba directo al balcón donde estaba encerrada Ana.

Un día el padre descubre a ambos platicando y furioso clavó un cuchillo en el pecho de su hija. La leyenda cuenta que Carlos no dejó ir la mano de su amada y la besó por horas.

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