Chats entre miembros de ‘Guerreros Unidos’ revelan presuntos nexos de militares y marinos con el grupo criminal

Conversaciones de mensajería instantánea que fueron interceptadas por el gobierno de Estados Unidos y entregadas a la Fiscalía General de la República (FGR) arrojan indicios sobre una presunta relación entre elementos del Ejército Mexicano y de la Marina-Armada de México con operadores del grupo delictivo “Guerreros Unidos” desde antes de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa ocurrida en septiembre del 2014.

Una nota del reportero Abel Barajas, señala que la Administración de Control de Drogas​ de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) extrajo las conversaciones de diversos dispositivos Blackberry relacionados con una indagatoria sobre el tráfico de heroína desde México hacia Chicago, Illinois, por lo que hay mensajes de chats entre presuntos criminales del grupo “Guerreros Unidos” registrados entre los días 22 de marzo y 8 de junio del 2014.

Ante estas revelaciones, el Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez” (Centro ProDH) que funge como representante legal de las familias de los 43 estudiantes desaparecidos, afirmó que las transcripciones presentadas por Reforma evidencian la necesidad de que los elementos del 27 Batallón de Infantería asentados en Iguala, Guerrero, sean investigados por sus presuntos nexos con el tráfico de drogas.

El Centro ProDH señala que esa misma publicación también demuestra la necesidad de que las Fuerzas Armadas rindan cuentas y los riesgos que conlleva la militarización de la seguridad pública, particularmente cuando no hay controles civiles sobre las acciones de los elementos castrenses.

Los abogados de las familias de los 43 agregaron que la revelación de los presuntos nexos entre militares y “Guerreros Unidos” acredita que los padres y las madres de los normalistas siempre tuvieron razón al exigir que se investigara al Ejército Mexicano.

De acuerdo con las transcripciones de los mensajes de texto que el Departamento de Justicia de Estados Unidos puso a disposición de la FGR, parte de las causas penales  con los que un juez federal libró 20 órdenes de aprehensión contra mandos y oficiales del Ejército Mexicano adscritos a los 27 y 41 Batallones de Infantería por el delito de delincuencia organizada.

Sin embargo, desde el pasado viernes, pudieron confirmar que la FGR se desistió de 16 órdenes de aprehensión contra los militares, por lo que sólo están sujetos a proceso cuatro elementos castrenses.

Las transcripciones que están en poder de la FGR también acreditan la relación de los ex jefes policiacos de Iguala, Francisco Salgado Valladares y de Cocula, César Nava González, con “Guerreros Unidos”, mismos que actualmente se encuentran presos por acusaciones de delincuencia organizada.

Entre los aparatos intervenidos están los de Pablo Vega Cuevas “El Transformer”, operador de ese delictivo en Chicago; Arturo Martínez “Apaxtla”, supuesto enlace de “Guerreros Unidos” con los militares mexicanos.

Una de sus conversaciones, fechada el sábado 22 de marzo de 2014, revela que “Apaxtla” le dijo a Vega Cuevas, identificado con el apodo “Ninja guerrero único”, que se iba a hacer “un jale” con los militares del 27 de Batallón de Iguala.

El 28 de marzo de ese mismo año, “Apaxtla” también se comunicó con una persona identificada con el sobrenombre de “Mi Ranchito” para adelantarle que iba a estar con los militares.

Un tercer mensajes del 23 de abril del 2012, entre Vega Cuevas, quien utilizó una Blackberry distinta con el usuario “Comando”, y otra persona identificada como “Paco21″, también arrojó indicios de que el supuesto traficante se reunió “con los de la marina y voy al batallón”.
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