¿Dónde quedó la garra camotera?

¿Dónde quedó la garra que presumía y presume Nicolás Larcamón de su Puebla?

 

 

 

Por Carlos Hernández Reyes.

El sábado es cierto que durante 25 minutos fue mejor que América, al que maniató en la cancha con un buen parado en sector defensivo, aunque generó muy pocas llegadas de peligro sobre la cabaña de Óscar Jiménez. Si acaso un remate de Aristeguieta y nada más.

 Con muy poco las Águilas emparejaron el partido y antes de irse al descanso aprovecharon una desatención en la zaga camotera, para por la vía penal adelantarse en el marcador. Roger Martínez a quien Israel Reyes le cometió la falta, fue el encargado de marcar.

En el segundo período La Franja no apareció en la grama del Azteca. Daniel “Fideo” Álvarez inédito y en el mismo tono Maximliano Araujo y Christian Tabó. Poco hicieron para superar a la defensiva americanista; Ferrareis que ingresó de cambio al igual que Amaury Escoto y Guillermo Martínez, sólo se estorbaron y naufragaron.

Un equipo camotero muy limitado, lo cual ya se sabía de antemano, fue el que se vio en el Coloso de Santa Úrsula. Lo malo es que la garra que lo caracterizó el torneo pasado, desapareció y eso se demostró ante el América, que cuando marcó el primer gol ya no tuvo oposición en el campo porque el Puebla dobló las manos.

Triste lo mostrado porque no hay quien tome la batuta del accionar ofensivo. La salida de Omar Fernández sí se resiente porque Parra quien llegó como refuerzo, poco y nada ha hecho y ni siquiera fue convocado a este encuentro por encontrarse lesionado.

Nunca segundas partes fueron buenas y si en el certamen pasado las cosas resultaron con un plantel modesto, en éste no parece que vayan a ser igual porque al menos antes se tenía a un generador de futbol como el colombiano Fernández; ahora no hay alguien que pueda hacer ese trabajo de dotar de servicios al delantero venezolano que lucha y lucha solo contra el mundo, sin tener muchas opciones de marcar.

Transcurridas tres jornadas el balance es negativo con apenas un punto conquistado de nueve posibles. Un gol solamente a cambio de cinco recibidos.

¿Dónde quedó ese equipo que “mordía”, que era incómodo y difícil de vencer? Se quedó en el pasado, justo antes de empezar la liguilla anterior; ahí se acabó la magia, se desdibujó ese Puebla que llamó la atención de propios y extraños. Ahora, en el presente, es una caricatura y una escuadra que no tiene la suficiente calidad, pero tampoco la virtud que le caracterizaba.

Panorama complicado. Falta mucho camino es cierto, aunque no se ve cómo revertir la situación. Ahora es cuando se tiene que ver la mano de Nicolás Larcamón, acostumbrado a que equipos chicos sueñen con ser medianos. 

Si con este plantel logra colar a La Franja a sitios protagónicos como el certamen pasado, entonces sí, hablaremos de un técnico que merece estar en la cúspide del fútbol mexicano.      

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