Antros clandestinos en Puebla

Cautelosos en su exterior y con halcones en sus entradas, o en las esquinas del lugar, así operan algunos antros o bares de manera clandestina en Puebla. Los accesos supuestamente son exclusivos con invitación o con reserva, para evitar que su operación sea conocida por las autoridades.

Al menos cuatro antros cierran hasta las 5:00 de la mañana, sitios donde pareciera no existir el virus de covid-19 para los jóvenes, que asisten en grupos de amigos a bailar y consumir bebidas alcohólicas.

Tres de los lugares se encuentran ubicados en la capital de Puebla en las zonas de La Paz, La Margarita y el Boulevard San Felipe y uno en San Andrés Cholula.

Su operación es evidente, en su exterior hay vigilantes que cuando transitas te invitan a pasar y te explican cómo es el protocolo para que seas recibido. En algunos casos, la persona que te da el acceso te dice que requieres de una invitación, pero al final te permite el ingreso.

Las autoridades de los municipios no transitan con frecuencia en la zona como parte de su labor de vigilancia para supervisar que todos los sitios públicos cierren a las 22:00 horas como lo decretó el gobierno del estado, y si lo hacen, parece como si no notarán como los clientes “discretamente” pasan incluso por las salidas de emergencia.

En San Andrés Cholula, el lugar está denominado como un restaurante de pizzas y coctelería de vino, también venden cortes de carne, comida argentina, ensaladas, pastas, entre otros alimentos, sus horarios en este giro son de 14:00 a 20:00 horas, pero conforme pasa la noche el sitio se vuelve un antro donde asisten decenas de jóvenes. En este establecimiento dos hombres se encuentran deteniendo los vehículos y preguntando “¿buscas un bar?” o “¿vienes a (dicen el nombre del lugar)?”.

En caso de llegar en auto, te piden que estaciones tu vehículo en un terreno con un pago de 50 pesos, donde se encuentran alrededor de cinco personas para cobrar y vigilar la zona.

Al descender te dirigen aproximadamente a media cuadra del estacionamiento. Sobre la calle hay varios vehículos estacionados y afuera del lugar cerca de ocho hombres vigilando. La persona en la entrada comenta que se necesita invitación para ingresar.

Dentro, hay dos personas más, un hombre y una mujer que revisan a los clientes. Al pasar dicho filtro, se puede observar a decenas de jóvenes parados alrededor de mesas bebiendo y bailando, sin ninguna medida de seguridad sanitaria, únicamente el personal del lugar hace uso de un cubrebocas.

La sana distancia luce por su ausencia, pues al moverte o al caminar te topas con otras personas, incluso para ingresar al baño, debes esperar varios minutos, pues la fila es larga y quienes esperan siguen bebiendo, bailando o tomándose fotografías.

 

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