Probarán en Harvard tratamiento de mexicanos para atender COVID-19

El científico Sigifredo Pedraza Sánchez, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, explicó que el tratamiento mexicano consiste en la mezcla de prednisona y ciclosporina A.

El estudio piloto se realizó en 209 pacientes de COVID-19 internados en el Hospital Regional del ISSSTE de Puebla. Sus resultados -publicados en la revista Journal of Internal Medicine-, arrojaron una mejora en el desenlace clínico de pacientes con enfermedad moderada a severa, así como una reducción de 48 por ciento de la mortalidad.

Se utilizaron los esteroides prednisona o prednisolona, fármacos conocidos desde la década de 1950 que reducen la respuesta inflamatoria durante la respuesta inmune, y ayudan a que los pacientes se puedan recuperar cuando la respuesta inflamatoria es muy fuerte en diferentes tipos de enfermedades”, dijo Pedraza Sánchez.

La ciclosporina A, detalló el científico universitario, se usa principalmente en pacientes con trasplantes de riñón al tener propiedades inmunosupresoras. También se utiliza en enfermedades autoinmunes para reducir la respuesta inflamatoria.

El estudio se realizó entre abril y mayo de 2020, siendo encabezado por el médico internista José Luis Gálvez Romero del ISSSTE Puebla. Contó con la participación del matemático Óscar Palmeros Rojas de la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), y del biólogo en Ciencias, Sigifredo Pedraza Sánchez.

Se analizaron 209 pacientes hospitalizados en el ISSSTE Puebla. De ellos, 104 recibieron solamente prednisona o prednisolona, mientras que 105 recibieron ese esteroide con ciclosporina A. Se hizo seguimiento a cada paciente durante 28 días y se analizó cómo era su evolución, su desenlace clínico y si había mejora o disminuía la mortalidad”, añadió Pedraza.

El tratamiento duró diez días en el hospital. Entre los resultados se destaca que el grupo de control (al que solamente se aplicó prednisona) tuvo una mortalidad de 35 por ciento, mientras que en el segundo caso (con prednisona y ciclosporina A), se redujo a 22 por ciento.

El conjunto de pacientes fue de personas con COVID-19 en fases moderada, severa y leve; los efectos positivos de la estrategia farmacológica fueron mejores entre quienes presentaron la enfermedad de moderada a severa.

Cuando se compararon esos grupos de enfermedad moderada a severa, la mortalidad en el grupo que recibió solo esteroides fue del 48.5 por ciento, mientras que el que sumó ciclosporina A fue del 24 por ciento”, aseguró.

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