No es la deuda el problema de Pemex, sino su baja producción: Moody’s

El gobierno mexicano ha intentado fortalecer las débiles finanzas de Pemex inyectándole recursos, pero el problema no es darle dinero para que cubra sus compromisos de deuda, eso se puede solventar, sino invertir en aumentar su plataforma de producción de petróleo, señaló Alfredo Coutiño, director de Moody´s para América Latina.

La empresa y el gobierno no han aumentado la inversión productiva en Pemex, no solo en los dos primeros años de este gobierno, sino incluso en gobiernos anteriores, añadió Coutiño. “El problema de raíz de la empresa petrolera no está resuelto”.

En el mejor de los casos, añadió, se ha detenido el ritmo al que venía cayendo la producción petrolera, pero no existe capacidad para aumentarla por esa falta de inversión, además de que la infraestructura petrolera sigue siendo semi obsoleta.

“Por supuesto que, cuando tú no inviertes en expandir la planta productiva, a la larga esa planta productiva se deteriora, se vuelve obsoleta, y te quedas rezagado en términos de los competidores, y eso es lo que le ha pasado a Pemex”.

Lo que ha hecho el actual gobierno respecto de Pemex es intentar aliviar el problema financiero en el corto plazo, pero eso no resuelve el gran problema que tiene el gobierno, como responsable de Pemex, insistió Coutiño. “No ha sido efectivo en sacar del hoyo a Pemex”.

Efecto estadístico

Con relación a la recuperación en la tasa de crecimiento del PIB observadas en la segunda mitad de 2020 y que continuarán en este 2020, el economista de la calificadora Moody´s recomendó tomar los datos de crecimiento con mucha reserva debido a que hay un efecto estadístico de rebote respecto de los niveles mínimos de producción que se presentaron en abril y mayo.

El salto en la tasa de crecimiento de alrededor de 12% en el tercer trimestre de 2020 con respecto del trimestre previo se percibió como ‘estamos fuera de la recesión y en un proceso de recuperación extraordinario’.

Y en efecto, expone, en ese tercer trimestre la economía entró en terreno positivo y dio un salto muy importante al empezar a abrirse las actividades productivas.

Sin embargo, lo que se verá, y ya se vio desde los meses siguientes al salto del segundo trimestre, dice Coutiño, es que el rebote empezó a apagarse, por tanto, la actividad económica creció en los últimos meses del año pasado a tasas mensuales de alrededor de 1%. “Es normal, hay un proceso de reactivación y la economía tiende a moverse de acuerdo con su capacidad natural”.

Agrega que en 2021 se repetirá el efecto estadístico de comparación y eso dará una tasa de crecimiento superior, que Moody´s calcula en casi 4%, lo que, a simple vista, se ve como muy optimista y que no concuerda con el diagnóstico de que la economía aún enfrenta dificultades.

Po eso recomienda no olvidar el efecto estadístico y considera que la economía viene de niveles de producción muy bajos en 2020 y que, al ser comparados con niveles más altos en el 2021, van a dar una tasa de crecimiento en apariencia bastante alta.

La muestra de ello es que, aún si la economía creciera mes con mes a lo largo de 2021 a una tasa de únicamente .5%, el crecimiento anual superaría el 4%, que pareciera un crecimiento muy alto, pero por los niveles de 2020 de los que viene la economía es en realidad un crecimiento mediocre, considera Coutiño.

“Esa tasa de crecimiento de 4% no implica que haya una recuperación económica; estamos moviendo a la economía a un ritmo muy gradual, muy lento, que no es suficiente para devolver la cantidad de empleos perdidos durante el 2020”.

Endeudarse o no endeudarse para salir de la crisis

Frente a la decisión del gobierno mexicano de no aumentar el endeudamiento para otorgar apoyos fiscales a las empresas golpeadas por la pandemia, como han hecho numerosos países tanto de economías avanzadas como emergentes, el director de Moody´s en América Latina, dice que un endeudamiento responsable y bien definido para apoyar la planta productiva del país tiene más beneficios que costos en el futuro.

“Depende de para qué se utilizan los recursos del endeudamiento, si no se dedican a mitigar el impacto de la crisis en la economía, preservar el empleo y apoyar a las pequeñas empresas y medianas empresas para que puedan sobrevivir, ese endeudamiento es un desperdicio”, considera.

La combinación de endeudamiento y falta de crecimiento económico termina por convertirse un cuello de botella, acepta. Pero agrega que, en un entorno de crisis, como el actual, es necesario que la política fiscal entre al rescate del deterioro del nivel de vida de la sociedad y la preservación de la inversión, que es la única fuente de creación de riqueza en un país, de las empresas, que son las que proveen y crean el empleo.

Pone el ejemplo de Estados Unidos, en el que el gobierno interviene con apoyos directamente a los trabajadores para hacerles más llevadera la crisis, así como a las pequeñas empresas e incluso a grandes organizaciones. “Y ahí vemos a Estados Unidos, su economía funcionando con un nivel de inversión al alza, un nivel de consumo al alza, un sistema financiero relativamente alto, pero con un nivel de deuda también más alto que el que se tenía antes de la crisis”.

Por el contrario, apunta, si se deja morir a las empresas se generarán altos niveles de desempleo que van a convertirse en un lastre para el avance de la economía. “Se puede decir ´no nos endeudamos´, sí, pero con una economía más débil, enferma”.

En suma, endeudarse tiene ventajas y desventajas, todo depende de cómo y en qué se usan los recursos del endeudamiento.

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