IBERO: LA DESAPARICIÓN DE LOS 43 NORMALISTAS DESENMASCARÓ LA RED DE MENTIRAS DE EPN

El caso de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa exhibió, “desenmascaró al Estado y la red de mentiras que creó el gobierno de Enrique Peña Nieto”, amén de que “representa un México podrido y a las estructuras de poder que forman parte del crimen organizado”, aseveró Mario Ernesto Patrón Sánchez, rector de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Estudiantes de la casa de estudios jesuita, autoridades institucionales, académicos y autoridades recibieron ayer en su campus y ovacionaron de pie, a Hilda Hernández Rivera y a Mario César González, padres de César Manuel González Hernández por la dignidad y lucha en la búsqueda de su hijo, quien mañana cumplirá un lustro como desaparecido, al igual que sus 42 compañeros.

La Universidad Iberoamericana Puebla a través de la Dirección del Centro Intercultural de Reflexión y Acción Social, llevó a cabo la Jornada Ayotzinapa Entre el dolor y la esperanza del Área de Reflexión Universitaria, “para reflexionar y refrescar la memoria ante un acto trágico que sacudió la vida estudiantil de un país, ya de sí, convulsionado ante la debilidad de las instituciones de justicia”, según se dijo.

“Acompañar a los padres, es acompañarnos a nosotros por la no violencia, por la búsqueda de paz. Ayotzinapa marca dos momentos, un antes que nos muestra la mentira histórica donde se fabricaron culpables y pruebas, y un después que implica la etapa de supervisión internacional la cual desenmascaró al Estado y la red de mentiras que creó el gobierno de Enrique Peña Nieto”, aseveró Patrón Sánchez.

Enfatizó que una universidad jesuita es una “institución histórica”, porque sabe leer los tiempos, la realidad social y sabe unirse con la sociedad: “Vincularse con el dolor del otro es entender y la Ibero Puebla desde hace cinco años ha buscado acompañar, desde la cercanía, la presencia de los padres de familia de los normalistas desparecidos”.

“Ayotzinapa representa un México podrido y a las estructuras de poder que forman parte del crimen organizado. También representó desaparecer a 43 estudiantes, matar a seis y fijar una nueva historia en la tercera ciudad más grande del estado de Guerrero”, apuntó el rector, quien hace cinco años acompañó la causa de los padres de los desarecidos.

Patrón Sánchez afirmó que no hay duda de que una tragedia del calado de Ayotzinapa es la combinación perfecta entre la mafia institucional y un cartel tan poderoso como Guerreros Unidos.

También recalcó que la tragedia de Ayotzinapa fue posible gracias a la impunidad, “el gran cáncer del país”.

Destacó que lo que debió haber sido una investigación sin precedentes por parte del Estado Mexicano culminó con la detención de 120 personas, de las cuales se han liberado a 70: “Esto nos demuestra que en nuestro país es muy probable que existe mayor preponderancia de víctimas entre personas pobres”.

El rector sentenció que, si esto no se resuelve, qué se va a resolver en este país, este gobierno de la llamada cuarta transformación tiene en sus manos la última oportunidad y el camino para generar esperanza en la institucionalidad. “A pesar de la tortura de no saber si están vivos o muertos, estos padres nos enseñan que puede haber un México distinto”.

Asimismo, Mario Patrón Sánchez argumentó que los padres de familia de los desaparecidos en Ayotzinapa tienen algo en común: buscar a sus chicos. “Hoy estas 43 familias nos demuestran que, pese a mentiras y amenazas siguen en pie de lucha, por ello los invito a indignarse, pues la indignación nos lleva a buscar respuestas y construir criticidad”.

Finalmente, citando a José Emilio Pacheco, señaló que los padres nos invitan a hacer posible lo imposible, pues desde nuestra pequeñez y tras cinco años de lucha siguen de pie y eso es justo lo que les da grandeza. Así, con la voz entrecortada, agradeció a doña Hilda y don Mario por compartir con la Ibero Puebla su dolor y porque desde su ámbito siguen luchando por recuperar a sus chicos con dignidad.

Tras el mensaje del rector, doña Hilda, entre llanto narró lo que ella y su esposo vivieron aquel 26 de septiembre: “Nosotros no comprendíamos cómo habían desaparecido, pensamos que estaban detenidos, pero no fue así”.

Don Mario, que le prometió a su hijo no llorar y –pues de hacerlo sería de felicidad por encontrarlo–, no ha podido cumplir la promesa: “Han sido cinco años de dolor, pero de esperanza, de conocer gente valiosa como Mario Patrón, quien sin conocer a nuestros hijos se conmueve y lucha con nosotros”.

Con la voz entrecortada mencionó que el valor de su hijo por ir a Guerrero a estudiar y luchar por sus sueños, le enseñó la fuerza y pasión por la vida, aunque desgraciadamente también le mostró lo podrido que está el sistema judicial en este país.

“Mi hijo no es de 10, es solo un chamaco que quiere salir adelante, y a pesar de que no lo encuentro, lo felicito, estoy orgulloso de él porque estudió lo que quiso estudiar y luchó por lo que quería, por sus ideales. No se lo deseo a nadie, pero nosotros hacemos lo que haría cualquier padre de familia. Nos unió un dolor desesperante, no sé si existe dios, pero hoy creo nos merecemos la esperanza de encontrarlos vivos”, apuntó.

Al término de las intervenciones Mario Patrón Sánchez entregó un reconocimiento simbólico a los 43 estudiantes y uno más a sus familias, ante lo cual la comunidad de la Ibero clamó: ¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Francisco Valverde Díaz de León, director general del Medio Universitario, fue el encargado de abrir esta jornada y señaló que estos hechos marcaron la historia de este país, pero también fue un acontecimiento que invita a la sociedad a seguir luchando y a encontrar en la esperanza un medio para borrar el horror humano que nos lastima y que representa el Caso Ayotzinapa.

“Esta jornada es un llamado a la conciencia, es la búsqueda de la verdad y la manera de entender el dolor de quien lo ha padecido, es el llamado a hacer un mundo más fraterno. Este espacio nos recuerda a 43 jóvenes que nos faltan, es para recuperar la brecha perdida y ver en cada uno de nuestros jóvenes a los que hoy nos faltan; queremos sembrar nuevos caminos de esperanza”, culminó.

Antes de continuar con las actividades programadas por la universidad, se llevó a cabo el pase de lista, el cual estuvo encabezado por estudiantes, que al grito de “¡vivo lo queremos!”, nombraron a cada uno de los normalistas y exigieron justicia para ellos.


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